Ender ya no tenía ninguna duda. No hubo ayuda para él. Lo que sea que enfrentara, ahora y siempre, nadie lo salvaría de ello. Puede que Peter fuera escoria, pero Peter había tenido razón, siempre tenía razón; el poder de causar dolor es el único poder que importa, el poder de matar y destruir, porque si no puedes matar entonces siempre estás sujeto a aquellos que sí pueden, y nada ni nadie te salvará jamás.
(There was no doubt now in Ender's mind. There was no help for him. Whatever he faced, now and forever, no on ewould save him from it. Peter might be scum, but Peter had been right, always right; the power to cause pain is the only power that matters, the power to kill and destroy, because if you can't kill then you are always subject to those who can, and nothing and no one will ever save you.)
Ender lucha por darse cuenta de que está completamente solo a la hora de afrontar sus desafíos. Su sensación de impotencia se intensifica al reconocer que debe afrontar sus miedos sin ningún apoyo. A pesar de su desdén por su hermano Peter, se ve obligado a enfrentar la verdad de la despiadada filosofía de Peter con respecto al poder y el control. Ender descubre que la capacidad de infligir dolor es la única forma de poder que realmente importa en un mundo lleno de agresión y violencia.
Esta idea lleva a Ender a comprender claramente su situación, donde reconoce que la incapacidad de defenderse lo hace vulnerable a los caprichos de quienes ejercen el poder. Esta sombría perspectiva obliga a Ender a lidiar con su propia moralidad y las estrategias que debe emplear para sobrevivir en un entorno brutal. En última instancia, debe navegar por una realidad donde la fuerza y la capacidad de causar daño definen la posición de cada uno en un conflicto.