Valora tus palabras. Cada uno puede ser el último.
(Value your words. Each one may be the last.)
En un mundo donde la comunicación suele ser apresurada e irreflexiva, esta cita nos recuerda que debemos ser conscientes de nuestras palabras. Cada expresión tiene peso y es posible que no tengamos otra oportunidad de decir nuestra verdad o bondad. Reconocer la fragilidad de la vida nos anima a elegir nuestras palabras con cuidado, fomentando el respeto, la comprensión y la conexión genuina. La comunicación reflexiva puede dejar un impacto positivo duradero, mientras que las palabras descuidadas pueden causar daños irreversibles.