Cuando el karma aterriza, aterriza con fuerza.
(When karma lands, it lands hard.)
Esta cita destaca la naturaleza a menudo inevitable del karma y enfatiza que las consecuencias de las acciones de uno pueden ser poderosas e inevitables. Sirve como recordatorio de que nuestras acciones, ya sean buenas o malas, tienden a regresar a nosotros con la misma fuerza. Reconocer esto puede alentar a las personas a actuar de manera ética y reflexiva, entendiendo que sus acciones tienen impactos duraderos. La frase también subraya la importancia de la responsabilidad y la idea de que la justicia o la retribución no siempre son inmediatas sino que tienden a mantener el equilibrio con el tiempo.