A la edad de veintiséis años, Virchow observó las condiciones sociales graves en la Alta Silesia, Alemania, que creía que eran responsables de los brotes de malaria y disentería. Instó al gobierno alemán a tomar medidas abordando las causas fundamentales de estas crisis de salud, enfatizando la necesidad de combatir la desnutrición, el hacinamiento y las prácticas de higiene inadecuadas.
Virchow abogó no solo para mejorar las condiciones de vida sino también para el establecimiento de una democracia completa y sin restricciones en la Alta Silesia. Él creía que la gobernanza democrática genuina podría ayudar a abordar los problemas sociales subyacentes que contribuyen a la crisis de salud pública, lo que finalmente conduce a mejores resultados de salud para la población empobrecida de la región.
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