A los directores se les debería pagar por prometer cosas imposibles.
(Directors should be paid for promising impossible things.)
Esta cita destaca con humor la naturaleza del liderazgo y la visión. Sugiere que la verdadera innovación a menudo requiere establecer objetivos ambiciosos y aparentemente imposibles. La remuneración debe reflejar el coraje y la creatividad necesarios para apuntar más allá de los límites convencionales, inspirando a los equipos a superar los límites y explorar nuevos horizontes. Si bien el riesgo de fracaso es alto, el potencial de logros innovadores justifica recompensar promesas tan atrevidas. Nos recuerda que el progreso a menudo proviene de quienes están dispuestos a soñar en grande y desafiar el status quo, cualidades vitales para el crecimiento y la transformación.