Incluso al fabricar objetos, tan pronto como empiezas a tener la sensación de que se está implementando algún tipo de artesanía, te das cuenta de que todo está mal. Porque la artesanía es en realidad sólo un fetiche. Es energía desperdiciada. Se trata del objeto, de un espacio que nada tiene que ver con lo humano.
(Even in making objects, as soon as you start to get the feeling that some form of craft is coming into place, you realize that everything is wrong. Because craft is really just a fetish. It is wasted energy. It's about the object, some space which has nothing to do with the human.)
Esta cita profundiza en la filosofía de la creación artística y la esencia de la artesanía. Desafía la reverencia tradicional por la artesanía como objetivo final al crear arte u objetos, sugiriendo que un énfasis excesivo en la técnica puede distraer la atención del verdadero propósito o significado. La idea de que la artesanía puede convertirse en un fetiche implica que fijarse en la perfección técnica o en la estética superficial puede conducir a una comprensión superficial del arte, ignorando el espíritu humano más profundo o el contexto detrás de la creación. Al reconocer que la artesanía es "energía desperdiciada", la cita aboga por un compromiso más genuino con el proceso creativo, centrándose en las ideas, las emociones y la experiencia humana en lugar de solo la forma física o la destreza técnica. Alienta a los artistas y creadores a mirar más allá de la estética superficial y considerar el espacio y las relaciones que habita su trabajo, sugiriendo tal vez que el significado de un objeto reside no sólo en su artesanía sino en su conexión con la existencia o percepción humana. Esta perspectiva invita a una reevaluación de lo que constituye el verdadero arte, defendiendo la espontaneidad, la autenticidad y lo conceptual sobre lo puramente técnico, postulando en última instancia que el arte debe trascender lo superficial y reflejar verdades humanas más profundas.