Cada western que hice y haré; Lo haré por el niño interminable que hay dentro de mí.
(Every western I did and will do; I will do it for the never ending young kid inside of me.)
Esta cita destaca un profundo aprecio por la inocencia infantil y el espíritu perdurable de aventura que permanece con nosotros durante toda la vida. Sugiere que las experiencias pasadas, como las del Oeste, nos conectan con esa parte juvenil y atrevida de nosotros mismos, alimentando la pasión y la autenticidad incluso a medida que envejecemos. Aceptar a nuestro niño interior nos permite perseguir nuestras pasiones con entusiasmo genuino y mantiene viva la sensación de asombro. La idea nos anima a permanecer conectados con nuestra energía juvenil, haciendo que nuestros viajes sean más significativos y satisfactorios a cualquier edad.