De la misma manera que el sol nunca se cansa de brillar, ni una corriente de fluir, es la naturaleza de Dios cumplir sus promesas. Por lo tanto, ve inmediatamente a Su trono y di: 'Haz lo que prometiste'.
(In the same way the sun never grows weary of shining, nor a stream of flowing, it is God's nature to keep His promises. Therefore, go immediately to His throne and say, 'Do as You promised.')
Esta cita resalta maravillosamente la fidelidad inquebrantable de Dios, enfatizando que así como los elementos naturales como el sol y los arroyos operan incansablemente y sin fatiga, la naturaleza de Dios es inherentemente consistente y confiable. Sirve como recordatorio de que las promesas de Dios no son volubles ni fugaces, sino que están basadas en Su carácter divino. Al enfrentar dudas o incertidumbres, uno puede encontrar tranquilidad al comprender que el compromiso de Dios permanece firme, independientemente de las circunstancias cambiantes. La analogía del sol que brilla incansablemente y un arroyo que fluye sin cesar ilustra la permanencia y la gracia perpetua de las promesas divinas, animando a los creyentes a acercarse a Él con confianza y sin vacilación. Sugiere que, así como uno iría con valentía al trono en busca de ayuda, los creyentes deben confiar en que las promesas de Dios son seguras y que Él se deleita en cumplir Su palabra. Esto fomenta una postura de fe y expectativa activa, recordándonos que la fidelidad divina es una constante en la que podemos confiar, inspirando paciencia, confianza y perseverancia en nuestro camino espiritual. En última instancia, la cita llama a las personas a profundizar su confianza en la naturaleza eterna de Dios y las invita a acercarse a Él con valentía, sabiendo que Sus promesas son tan perpetuas como las leyes naturales que gobiernan el mundo.
---Charles Spurgeon---