Siempre digo que no me creo chef. Intento ser un narrador.
(I always say that I don't believe I'm a chef. I try to be a storyteller.)
Esta cita destaca la importancia de contar historias como elemento central del arte culinario. Sugiere que detrás de la creación de un plato hay una narrativa que conecta con las personas a nivel emocional, transformando una simple comida en una experiencia. Al verse a sí mismos como narradores de historias, los chefs pueden infundir pasión, cultura y significado personal a su trabajo, elevando la cocina más allá del simple sustento. Enfatiza la idea de que la comida es una forma de comunicación, capaz de transmitir historia, tradición y emoción, muy parecido a la propia narración de historias.