Ni siquiera lo llamo violencia cuando es en defensa propia lo llamo inteligencia.
(I don't even call it violence when it's in self defense I call it intelligence.)
La declaración de Malcolm X desafía las percepciones convencionales de violencia al enmarcar la autodefensa como una forma de inteligencia y no como una mera agresión. Nos lleva a reconsiderar los límites morales y éticos que diferencian la protección justificada del ataque injustificado. En un contexto más amplio, la cita subraya la importancia de la autopreservación y el uso estratégico de la fuerza cuando vidas o valores están amenazados.
Esta perspectiva resuena profundamente en situaciones en las que las acciones defensivas históricamente pueden verse negativamente o como una necesidad desafortunada. Al etiquetar la autodefensa como inteligencia, Malcolm X enfatiza la naturaleza deliberada y calculada de protegerse a uno mismo o a la comunidad, un acto arraigado en la conciencia, la planificación estratégica y la sabiduría. También invita a reflexionar sobre las normas sociales y jurídicas que a menudo examinan las respuestas a las amenazas, ignorando a veces las complejas realidades que enfrentan las personas atacadas.
Además, la cita puede interpretarse como una crítica de los enfoques pasivos o no violentos del conflicto sin considerar circunstancias en las que mantenerse firme o emplear la fuerza es la opción más lógica o moralmente justificable. Aboga por una comprensión matizada de la violencia, instándonos a verla a través de la lente de la supervivencia y el ingenio en lugar de únicamente a través de la lente del desorden o el caos.
En esencia, Malcolm X nos anima a reconocer la inteligencia detrás de los actos de autodefensa como necesaria, justificada y, a veces, admirable. Habla del empoderamiento de las personas para tomar acciones responsables para salvaguardar su integridad y bienestar, desafiándonos a repensar nuestros juicios morales y apreciar la mentalidad estratégica detrás de tales acciones.