A veces, nuestros caminos se cruzan con los de otros por alguna razón, pero eso no significa necesariamente que estén destinados a quedarse para siempre. Las personas llegan a nuestras vidas en busca de lecciones, crecimiento o compañía temporal, y es importante reconocer que no hay nada negativo implícito en su carácter. Comprender esta perspectiva puede traer paz durante las despedidas difíciles y ayudarnos a apreciar cada encuentro sin culpa ni juicios indebidos. Aceptar la idea de que no todas las conexiones son permanentes nos permite apreciar los momentos sin apegos ni resentimientos, fomentando una visión más saludable de las relaciones.
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