Puse el trabajo por encima de todo, y probablemente por eso nunca me casé.
(I put work above everything, which is probably why I never got married.)
Esta cita destaca el sacrificio y la priorización que a menudo implica seguir una carrera exigente. Reflexiona sobre cómo la dedicación al trabajo a veces puede llegar a expensas de las relaciones personales y la intimidad emocional. Si bien la ambición y la ética laboral son encomiables, es importante reconocer el equilibrio necesario para una vida plena que incluya conexiones significativas. Sirve como recordatorio de que el éxito profesional no debe eclipsar la felicidad personal y que invertir tiempo en las relaciones puede ser igualmente valioso. Lograr la armonía entre la vida profesional y personal sigue siendo un desafío universal que muchos se esfuerzan por superar.