En general, el organismo occidental se ha convertido en una marca global.
(In general, the Western body has become a global brand.)
Esta declaración destaca cómo los ideales, la estética y las percepciones occidentales del cuerpo se han mercantilizado y adoptado en todo el mundo. Reflexiona sobre la influencia de la cultura occidental en la configuración de los estándares de belleza y la imagen corporal, eclipsando a menudo las perspectivas indígenas o diversas. La metáfora del cuerpo como "marca global" sugiere que los valores sociales, los medios de comunicación y la cultura del consumo han convertido la idea del cuerpo humano en un producto que debe comercializarse, evaluarse y controlarse en diversas sociedades. Este fenómeno puede conducir a una homogeneización de los estándares de belleza y a una presión abrumadora para adaptarse, independientemente del contexto cultural.