En mi opinión, la fuerza letal dirigida es menos controvertida cuando se basa en su base legal más sólida y tradicional. La misión esencial del ejército estadounidense es capturar o matar a un enemigo. Los ejércitos han estado haciendo esto durante miles de años. Como parte de un conflicto armado autorizado por el Congreso, la base es aún más sólida.
(In my view, targeted lethal force is at its least controversial when it is on its strongest, most traditional legal foundation. The essential mission of the U.S. military is to capture or kill an enemy. Armies have been doing this for thousands of years. As part of a congressionally authorized armed conflict, the foundation is even stronger.)
Esta cita subraya una perspectiva de larga data sobre el compromiso militar y las consideraciones morales que rodean la fuerza letal dirigida. Enfatiza que la legitimidad del uso de fuerza letal se basa fundamentalmente en su adhesión a los marcos legales establecidos, particularmente aquellos autorizados por el Congreso en el contexto de un conflicto armado. Históricamente, a los ejércitos se les ha encomendado el objetivo de neutralizar amenazas mediante la captura o la destrucción, una práctica que ha persistido durante milenios y está arraigada en la naturaleza misma de la guerra. El argumento sugiere que cuando las acciones militares se ajustan a estándares legales reconocidos, especialmente en el contexto de la autorización en tiempos de guerra, su naturaleza controvertida disminuye. Esto sirve como recordatorio de que la legalidad proporciona un límite crucial que diferencia las operaciones militares legales de los actos ilegales. Sin embargo, también invita a reflexionar sobre cuestiones como las implicaciones éticas de la fuerza letal, la precisión y las limitaciones de las operaciones específicas y la importancia de la rendición de cuentas. Si bien la legalidad puede legitimar ciertas acciones a los ojos del Estado y de la tradición militar, no determina únicamente la corrección moral. El equilibrio entre la necesidad militar y las consideraciones éticas sigue siendo delicado y complejo, especialmente en una era de tecnología avanzada y estrategias de guerra en evolución. En última instancia, la cita aboga por un marco en el que los asesinatos selectivos se justifiquen no sólo por necesidades estratégicas sino también por el cumplimiento de principios legales solemnes, lo que refuerza que tales acciones, cuando están debidamente autorizadas, tienen menos probabilidades de ser consideradas controvertidas o injustificables.