Parecía una historia divertida como la contaba, tanto esa mañana junto a la cascada como en la cena, cuando la repitió al fotógrafo y al hombre de la agencia y al coordinador de la moda del cliente. María intentó ahora poner lo que sucedió en Encino en la misma perspectiva enérgica, pero la situación de Ceci Delano parecía no postularse. Al final fue solo una historia de Nueva York.
(It had seemed a funny story as she told it, both that morning by the waterfall and later at dinner, when she repeated it to the photographer and the agency man and the fashion coordinator for the client. Maria tried now to put what happened in Encino into the same spirited perspective, but Ceci Delano's situation seemed not to apply. In the end it was just a New York story.)
En la narración, María reflexiona sobre un incidente humorístico que compartió anteriormente, tanto por la cascada como en la cena con varios profesionales en la industria de la moda. Mientras intentó enmarcar los eventos en Encino dentro del mismo contexto alegre, las circunstancias que rodean a Ceci Delano se sentían fuera de lugar. La gravedad de esa situación contrasta bruscamente con su narración anterior.
En última instancia, María reconoce que la experiencia estaba distintivamente vinculada a las complejidades de la vida de Nueva York. A pesar de sus esfuerzos por conciliar las dos historias, el peso emocional de lo que ocurrió en Encino resultó ser muy diferente, revelando los desafíos y seriedad inherentes que pueden surgir de anécdotas aparentemente divertidas.