Ningún autor dibujó jamás un personaje coherente con la naturaleza humana, pero se vio obligado a atribuirle muchas inconsistencias.
(No author ever drew a character consistent to human nature, but he was forced to ascribe to it many inconsistencies.)
Esta cita aborda la compleja naturaleza de la caracterización humana en la literatura. Sugiere que, si bien ningún autor puede captar perfectamente la coherencia total de la naturaleza humana, aun así debe atribuir varias inconsistencias a sus personajes. La naturaleza humana es intrínsecamente multifacética y a menudo contradictoria: las personas se comportan de manera diferente según sus circunstancias, emociones y crecimiento personal. Por lo tanto, cualquier intento de representar un carácter humano coherente e impecable podría no reflejar la realidad. La incorporación de inconsistencias refleja la experiencia humana real, brindando profundidad y facilidad de identificación a los personajes. Los autores no son sólo creadores sino observadores del comportamiento humano; a través de estas inconsistencias, revelan verdades sutiles sobre la vida y las personas. Esta perspectiva también reconoce el desafío de la ficción: equilibrar la verosimilitud con las necesidades de la narración, reflejando la imprevisibilidad sin sacrificar la coherencia de la narrativa. En última instancia, esta cita destaca que las mismas imperfecciones y contradicciones dentro de los personajes les hacen cobrar vida, resonando en los lectores que reconocen complejidades similares en ellos mismos y en los demás. Llama la atención sobre el arte de escribir como un esfuerzo por abrazar, en lugar de eliminar, las paradojas que están en el corazón de la identidad humana.