Ninguna buena película es demasiado larga y ninguna mala película es lo suficientemente corta.
(No good movie is too long and no bad movie is short enough.)
Esta cita destaca la naturaleza subjetiva de la calidad de la película y la participación de la audiencia. Una película bien elaborada que resuena emocional o intelectualmente a menudo justifica una duración más larga, ya que los espectadores están dispuestos a invertir tiempo en una experiencia significativa. Por el contrario, una película mal ejecutada tiende a parecer más larga, ya que sus deficiencias se vuelven más evidentes con el tiempo. Sugiere que la duración de una película puede ser un indicador de su calidad general: las buenas películas justifican su duración, mientras que las malas obligan al público a soportar más de lo que deberían. En última instancia, nos recuerda que el valor de una película no está determinado por su duración sino por su capacidad para cautivar, conmover o iluminar a sus espectadores.