... Los juramentos y los anclajes se arrastrarán igualmente: nada más permanece en la tierra voluble, pero las promesas de alegría incescentes.
(...oaths and anchors equally will drag: naught else abides on fickle earth but unkept promises of joy.)
En el trabajo de Herman Melville "las islas encantadas o las encantadas", el autor reflexiona sobre la naturaleza fugaz de la vida y las promesas poco confiables hechas por las personas. Sugiere que tanto los juramentos como los anclajes, que están destinados a proporcionar estabilidad y compromiso, pueden finalmente vacilar y fallar. Esta metáfora destaca un profundo escepticismo sobre la durabilidad de las intenciones humanas y las alegrías transitorias que ofrecen.
La frase enfatiza que más allá de estos compromisos rotos, nada permanece constante en esta tierra "voluble". Las imágenes conmovedoras de Melville evocan una sensación de desilusión con la naturaleza efímera de la felicidad y la tendencia de la alegría a escapar, recordándonos la fragilidad de nuestras actividades y la importancia de reconocer las deficiencias de nuestras promesas.