La cita destaca la desconexión de los agricultores corporativos de sus responsabilidades, retratándolos como figuras ausentes más absortos en preocupaciones comerciales más grandes que el bienestar de sus animales. Este desapego sugiere que carecen de una inversión personal en las vidas y el bienestar de su ganado, tratándolos como simples productos en lugar de seres vivos con necesidades.
La analogía de la mano contratada enfatiza el peligro que esto plantea, ya que carecen de la motivación inherente para proteger lo que realmente no les importa. Esto plantea preguntas éticas sobre el tratamiento de los animales en las prácticas agrícolas modernas e insta a un llamado a una mayor compasión y responsabilidad en la administración del ganado.