Lo único que le viene a un hombre dormido son los sueños.
(The only thing that comes to a sleeping man is dreams.)
Esta cita resume la idea de que cuando estamos en reposo o no perseguimos activamente nuestras metas, lo único que perdura son nuestros sueños y fantasías. Sugiere que, en ausencia de acción o compromiso, nuestra mente gravita hacia aspiraciones e imaginaciones, que pueden servir tanto de inspiración como de ilusión. La noción subraya la importancia de la vigilia, tanto literal como metafóricamente, como un momento para perseguir objetivos, enfrentar realidades y trabajar hacia la superación personal. El sueño puede servir como un momento para recargar energías, pero también es cuando nuestras esperanzas y deseos más profundos suelen ser más vívidos, revelando lo que realmente anhelamos pero que quizás aún no hemos realizado durante las horas de vigilia. La frase nos recuerda que lograr nuestras ambiciones requiere esfuerzo y esfuerzo consciente, ya que solo los sueños, sin acción, siguen siendo intangibles. Aún así, los sueños alimentan la motivación; encienden la pasión y la creatividad, dándonos un sentido de propósito. En esencia, esta cita fomenta el equilibrio: reconocer la importancia de los sueños como el primer paso en el viaje, pero enfatizando que sólo a través de una búsqueda activa pueden convertirse en realidad. Nos empuja a permanecer despiertos, alerta y proactivos, para convertir nuestras esperanzas en un éxito tangible, en lugar de dejar que permanezcan confinadas al reino del sueño y la fantasía.