Estados Unidos ha asumido un papel activo en guerras desde Libia hasta la República Centroafricana, ha enviado fuerzas de operaciones especiales a países desde Somalia hasta Sudán del Sur, ha llevado a cabo ataques aéreos y misiones de secuestro, e incluso ha desplegado botas sobre el terreno en países donde prometió que no lo haría.
(The U.S. has taken an active role in wars from Libya to the Central African Republic, sent special ops forces into countries from Somalia to South Sudan, conducted airstrikes and abduction missions, even put boots on the ground in countries where it pledged it would not.)
Esta cita destaca las paradojas y complejidades de las intervenciones militares estadounidenses. Subraya cómo las declaraciones políticas sobre la no intervención a menudo se contradicen con acciones sobre el terreno que implican combates extensos y operaciones clandestinas. Tales políticas pueden amenazar la credibilidad diplomática y plantear cuestiones éticas sobre la soberanía y la verdadera intención detrás de estas actividades militares. La cita provoca una reflexión sobre la coherencia de la política exterior y el costo humano asociado a estas intervenciones.