Hay una embriaguez en el dolor, lo cual es bueno.
(There is a drunkenness to grief, which is good.)
La cita sugiere que el duelo puede inducir una especie de estado de embriaguez, lo que quizás implica que experimentar un dolor profundo puede ofrecer una forma extraña de claridad o liberación emocional. Destaca la naturaleza compleja del duelo, que puede ser a la vez doloroso y extrañamente alentador, como si hundirse en el dolor le permitiera a uno olvidarse momentáneamente de sí mismo o ver el mundo de manera diferente. Esta perspectiva anima a aceptar el dolor como parte de la curación, reconociendo su intensidad como parte vital de la experiencia humana. La metáfora de la embriaguez captura los aspectos desorientadores, liberadores y, a veces, esclarecedores del duelo, fomentando una comprensión más profunda de la vulnerabilidad emocional.