No hay alegría en escalar montañas, simplemente existe el desafío, el desafío autoinventado, el juego.
(There is no joy involved in climbing mountains, there is simply the challenge, the self-invented challenge, the play.)
Esta cita destaca la motivación intrínseca detrás de actividades extremas como el montañismo. Sugiere que la esencia de tales actividades no es el placer o las recompensas externas, sino más bien el desafío personal y el sentido imaginativo del juego. El acto se convierte en una forma de autodescubrimiento y expresión, donde la alegría radica en superar los propios límites y participar en un proceso creativo de riesgo y exploración. Estas mentalidades pueden inspirarnos a centrarnos en el crecimiento interno y la satisfacción derivada de perseguir pasiones que traspasan los límites.