Cuando tenía cuatro años, doblaba la esquina y esperaba en una parada de tranvía local, me subía al tranvía con alguien que parecía mi madre y llegaba al final de la cola.
(By the time I was four, I would walk around the corner and wait at a local streetcar stop, get on the streetcar with somebody who looked like they could be my mother and go to the end of the line.)
Esta cita evoca un sentido de independencia y curiosidad infantil. Destaca una época en la que los niños tenían una sensación de libertad para explorar su entorno, a menudo sin una supervisión estricta. El acto de subirse a un tranvía con un extraño que se parecía a un miembro de la familia sugiere una búsqueda subconsciente de conexión y familiaridad, incluso en entornos desconocidos. Estas experiencias reflejan la inocencia y la comprensión temprana de la confianza, así como el espíritu aventurero de la infancia que impulsa el descubrimiento. También suscita una reflexión sobre cómo la independencia infantil ha evolucionado con el tiempo debido a preocupaciones de seguridad y cambios sociales.