La coreografía es increíble. Todavía soy bailarina, pero luego hice la transición a la coreografía como directora creativa. Todos estos elementos creativos surgen de ser bailarín. Dirigir es algo que surge de comprender el movimiento y la coreografía. Dirigir un movimiento es dirigir una pieza de danza.
(Choreography is amazing. I'm still a dancer, yet I transitioned into choreography then as a Creative Director. All of these creative elements are brought out of being a dancer. Directing is something that comes out of understanding movement and choreography. Directing movement is directing a dance piece.)
Esta cita de Laurieann Gibson resume maravillosamente la profunda conexión entre las formas artísticas de la danza, la coreografía y la dirección. Destaca cómo una comprensión profunda de una disciplina puede pasar sin problemas a otra, ilustrando la fluidez de la expresión creativa. La idea de que la coreografía no es sólo una habilidad técnica sino un conducto para elementos creativos nacidos de la experiencia como bailarín refuerza la importancia de la práctica fundamental. El viaje de Gibson de bailarina a coreógrafa y luego a directora creativa subraya que la evolución artística se basa en una experiencia inmersiva, un aprendizaje continuo y una adaptabilidad.
La cita también enfatiza la interconexión del movimiento, tanto en la danza como en el cine o la dirección escénica, y revela cómo todas estas prácticas tienen como objetivo, en última instancia, contar historias a través del movimiento. Nos prepara para apreciar que dirigir el movimiento no se trata simplemente de guiar a los artistas, sino de un proceso intrincado profundamente arraigado en el conocimiento del ritmo, el tiempo y la emoción intrínsecos a la coreografía. Para cualquiera que se dedique a las artes, estas ideas afirman que el dominio en cualquier forma de arte a menudo surge de la adopción de habilidades y perspectivas multifacéticas.
En términos más generales, la cita invita a reflexionar sobre cómo aceptar la transición y la evolución en la carrera profesional puede conducir a una rica exploración creativa. En lugar de abandonar habilidades anteriores, éstas se convierten en la base sobre la que se construyen nuevos roles e identidades. Este principio no se aplica sólo a la danza o la coreografía, sino que sirve como metáfora del crecimiento creativo en todas las disciplinas. Es un testimonio del poder de combinar la pasión con la habilidad, la continuidad y la reinvención para crear arte que resuene en múltiples niveles.