Para mí, una diva es como el gran cantante de ópera, la gran estrella de cine: fuera de su alcance, en su propio mundo, con un verdadero don para la invención: artistas de performance que exigen atención con un sentido extravagante y convincente de su propia importancia, tan especial e inimitable que raya en lo extraño.
(For me, a diva is like the great opera singer, the great film star - out of reach, in their own world, with a real gift for invention: attention-demanding performance artists with a flamboyant, compelling sense of their own importance so special and inimitable it verges on the alien.)
Esta cita captura vívidamente la esencia de una diva como una figura más grande que la vida, alguien que encarna un talento extraordinario y confianza en sí misma. Destaca su estatus único, casi de otro mundo, y su capacidad para cautivar la interpretación y la invención. La comparación con cantantes de ópera y estrellas de cine resalta tanto su maestría artística como su presencia imponente, lo que sugiere que el aura de una diva es a la vez inspiradora e intimidante. También insinúa sutilmente cómo su carisma crea una cierta distancia, haciéndolos parecer casi extraños, pero innegablemente magnéticos. Este retrato celebra la grandeza y la individualidad que definen a las verdaderas divas, posicionándolas como íconos del arte y la autoexpresión.