Creo que la arquitectura, y todo el arte, debería estar impulsado por el contenido. Debería tener algo que decir más allá de lo sensacionalista.
(I do believe architecture, and all art, should be content - driven. It should have something to say beyond the sensational.)
Esta cita de Charles Jencks enfatiza la importancia de la profundidad y el significado en el arte y la arquitectura, desafiando la tendencia a buscar excitación o espectáculo superficial. En esencia, aboga por obras creativas que comuniquen, inspiren el pensamiento e influyan en el público en un nivel más profundo. En un mundo saturado de diseños de moda y entretenimiento efímero, Jencks insta a los creadores a priorizar la sustancia sobre el estilo. Esta perspectiva anima a los artistas y arquitectos a incorporar un propósito, una narrativa y un comentario social en su trabajo, fomentando un paisaje cultural más auténtico e impactante.
Pensar en el arte y la arquitectura a través de esta lente nos recuerda que el verdadero arte no se trata simplemente de atractivo estético, sino también de transmitir ideas, emociones y filosofías. Cuando el arte tiene algo que decir, se convierte en un recipiente para el diálogo, la educación y la reflexión. Estas iniciativas impulsadas por contenidos pueden desafiar las normas sociales, explorar cuestiones complejas y promover una conexión más significativa entre el creador y la audiencia. Además, este enfoque se alinea con la idea de que las obras duraderas resisten la prueba del tiempo porque hablan de temas universales o confrontan verdades en lugar de modas pasajeras.
En el contexto de la arquitectura, esta filosofía es evidente en edificios y espacios que satisfacen necesidades sociales, encarnan identidades culturales o traspasan los límites arquitectónicos sin recurrir únicamente al espectáculo visual. En cambio, articulan ideas sobre la comunidad, el medio ambiente y la experiencia humana. En última instancia, la declaración de Jencks subraya la importancia del propósito y el mensaje como el corazón de los esfuerzos artísticos, recordándonos que el buen arte inherentemente posee una conversación que vale la pena tener, más allá del atractivo superficial.