No hago una distinción particular entre "arte elevado" y "arte bajo". La música está ahí para todos. Es un río en el que todos podemos poner nuestras copas, beberlo y sustentarnos en él.
(I don't make a particular distinction between 'high art' and 'low art.' Music is there for everybody. It's a river we can all put our cups into and drink it and be sustained by it.)
La música posee una universalidad incomparable que trasciende las fronteras sociales y las clasificaciones de arte "alto" o "bajo". Esta perspectiva enfatiza que la expresión artística, especialmente a través de la música, es una experiencia humana fundamental accesible a todos, independientemente de su estatus cultural o social. La metáfora de la música como un río resalta su naturaleza fluida e inclusiva: una fuente abundante de alimento y refresco de la que cualquiera puede participar. Hay una belleza en reconocer que el arte no necesita dividirse en jerarquías; más bien, debería adoptarse como un recurso humano compartido que enriquece nuestras vidas. Este punto de vista fomenta la apertura a diversas formas y estilos musicales, abogando por que apreciemos el valor inherente a todas las formas de expresión musical. Al derribar barreras entre géneros y clasificaciones, fomentamos un panorama cultural más inclusivo donde todos pueden conectarse y encontrar consuelo o inspiración. La idea de beber de este río significa un compromiso activo: sumergirse en la música no como una búsqueda elitista sino como una actividad comunitaria que sustenta nuestro bienestar emocional y espiritual. En última instancia, esta perspectiva fomenta el respeto por las expresiones creativas que provienen de todos los ámbitos de la vida, reforzando la noción de que el arte es un regalo colectivo destinado al disfrute y alimento colectivo.