No entiendo por qué Dios se lo llevó a él y no a mí.
(I don't understand why God took him and didn't take me.)
Esta cita revela un profundo sentimiento de confusión y dolor emocional, a menudo arraigado en sentimientos de injusticia o culpa del sobreviviente. Destaca la tendencia humana a cuestionar la voluntad divina en tiempos de tragedia y pérdida. Estos sentimientos son comunes cuando se enfrenta el duelo, cuando el individuo lucha por comprender por qué ocurren ciertos eventos que alteran la vida, especialmente cuando se siente inmerecido. Procesar estos sentimientos puede ser un desafío, pero también abre vías para la reflexión sobre la aceptación y la comprensión de que algunas preguntas pueden permanecer sin respuesta mientras se produce la curación gradualmente.