Creo que toda mujer, tal vez todo hombre, se mira al espejo y dice: 'Dios mío, hay una arruga'. Entonces estamos todos en el mismo barco.
(I think every woman, maybe every man, looks in the mirror and says, 'Oh my God, there's a wrinkle.' So we're all in the same boat.)
Esta cita captura una experiencia humana compartida de autoconciencia y la preocupación universal por el envejecimiento. Destaca que, sin importar el género o el origen, muchos de nosotros enfrentamos inseguridades similares cuando nos miramos a nosotros mismos. Reconocer estos puntos en común puede fomentar la empatía y reducir el estigma en torno al envejecimiento y los estándares de belleza. Nos recuerda que la vulnerabilidad sobre la apariencia es una parte normal de la vida y que no estamos solos en estos sentimientos: es un vínculo colectivo que nos conecta más allá de las diferencias superficiales.