En la India existe el problema psicológico de que las películas que van a los festivales de cine son aburridas. Es un problema de los expositores.
(In India, there is a psychological problem that movies going to film festivals are boring. It is a problem with exhibitors.)
Esta cita de Anurag Kashyap destaca una cuestión importante profundamente arraigada en la psique y el sistema de distribución de la industria cinematográfica india. Arroja luz sobre un estereotipo desafortunado que mantienen muchos espectadores y exhibidores indios: que las películas seleccionadas para festivales son inherentemente aburridas o poco atractivas. Esta percepción hace más que simplemente socavar el mérito artístico de este tipo de películas; restringe la diversidad del cine disponible para el público en general y confina la creatividad dentro de los límites comerciales.
Desde mi perspectiva, esta cita nos desafía a repensar la relación entre cineastas, exhibidores y público. Los festivales de cine suelen celebrar la innovación, la profundidad de la narración y voces únicas que pueden no ajustarse al cine comercial convencional. Sin embargo, cuando los exhibidores y el público en general etiquetan esas películas como "aburridas", desalienta a los cineastas a experimentar y explorar temas complejos, dadas sus limitadas perspectivas comerciales.
Además, el problema con los exhibidores apunta a problemas estructurales dentro de la distribución y el marketing de películas. Los exhibidores deciden qué películas llegan a los cines y sus estrategias de promoción, lo que afecta directamente la audiencia y la recepción de una película. Si prejuzgan las películas de los festivales y dudan en exhibirlas o promocionarlas adecuadamente, el ciclo de desinterés se perpetúa.
Esta cita suscita una conversación más amplia sobre la necesidad de cambiar la mentalidad y proporcionar plataformas donde se valore y disfrute el cine diverso sin prejuicios. Quizás integrar las películas de los festivales con los circuitos comerciales y educar al público sobre la variedad cinematográfica podría ayudar a cerrar esta brecha. En última instancia, abordar esta barrera psicológica puede fomentar una cultura cinematográfica más rica, animando a los cineastas a asumir riesgos creativos y permitiendo al público experimentar la amplitud de la narración cinematográfica.