Se me ocurrió que me beneficiaría jugar sin emociones; bueno, sin emociones que los demás pudieran ver, al menos. Los jugadores de cartas se beneficiaban de tener una cara de póquer para que los oponentes no supieran qué tan buena o mala era su mano, y pensé que una expresión inexpresiva también funcionaría en el tenis.
(It occurred to me that it would benefit me to play without emotion - well, without emotion others could see, anyway. Card players profited from having a poker face so opponents wouldn't know how good or bad their hand was, and I figured a deadpan expression would work in tennis, too.)
Esta cita destaca el poder del control emocional en entornos competitivos. Adoptar una cara de póquer o una expresión inexpresiva permite a los jugadores enmascarar sus verdaderos sentimientos e intenciones, creando una ventaja psicológica sobre los oponentes. Tal moderación requiere disciplina y autoconciencia, lo que permite a los atletas mantenerse concentrados y evitar que los oponentes obtengan información sobre su forma de pensar o estrategia. Este enfoque enfatiza que las expresiones externas pueden ser tan cruciales como la habilidad técnica, y a menudo influyen tanto en el juego mental como en la capacidad física. Dominar la neutralidad emocional puede ser un factor fundamental en situaciones de alto riesgo, fomentando la confianza y la compostura bajo presión.