Nunca fue mi intención herir los sentimientos de las personas.
(It was never my intention to hurt people's feelings.)
Esta cita resalta la importancia de la intención detrás de nuestras palabras y acciones. A veces, a pesar de nuestras mejores intenciones, pueden ocurrir malentendidos o daños emocionales no deseados. Nos recuerda que debemos ser conscientes y considerados en nuestras interacciones, y también comunicar honestamente nuestros motivos cuando surgen conflictos. Reconocer que el dolor puede ocurrir incluso sin intenciones maliciosas fomenta la empatía y la paciencia, fomentando relaciones más saludables y una mejor comprensión. En última instancia, reconocer nuestras intenciones puede conducir a intercambios más compasivos y a un crecimiento personal.