Jesús caminando sobre el agua es una alegoría, no una mecánica de fluidos. La destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra por parte de Dios es una advertencia, no una batalla histórica. El incrédulo Tomás es un ejemplo, no una persona. La historia de Noé, con todas sus imposibilidades científicas e históricas, se puede leer de la misma manera.
(Jesus walking on water is an allegory, not fluid mechanics. God destroying the cities of Sodom and Gomorrah is a warning, not a historical battle. Doubting Thomas is an example, not a person. The story of Noah, with all of its scientific and historical impossibilities, can be read the same way.)
Esta cita destaca la naturaleza interpretativa de las historias y símbolos religiosos. En lugar de verlos como relatos históricos literales o explicaciones científicas, nos anima a ver estas narrativas como alegorías y lecciones morales. Esta perspectiva fomenta una comprensión más matizada de los textos sagrados, enfatizando sus mensajes espirituales y éticos por encima de la precisión fáctica. Invita a los lectores a apreciar los significados más profundos de las historias en lugar de fijarse en sus detalles literales, enriqueciendo nuestro compromiso con estas tradiciones. Reconocer la alegoría en las historias religiosas puede cerrar las brechas entre la fe y la razón, fomentando un diálogo más inclusivo sobre la espiritualidad y la ciencia.