El pasaje de "La tierra está llorando" de Peter Cozzens representa vívidamente las espantosas secuelas de la violencia y la tortura infligida a las víctimas. Las imágenes de cuerpos mutilados, incluidos las que han sido escaladas y decapitadas, destacan la brutalidad de los actos cometidos. Los detalles horribles, como las partes del cuerpo cortado, enfatizan aún más la crueldad involucrada, presentando una imagen marcada de la capacidad humana de violencia.
Esta cuenta sirve para ilustrar no solo las atrocidades físicas sino también el tormento psicológico experimentado por víctimas y testigos. La descripción de las víctimas en vivo que sufren violencia extrema, como abrir los intestinos y ser sometido a fuego, subraya la crueldad sistemática asociada con estos eventos. El trabajo de Cozzens tiene como objetivo arrojar luz sobre los capítulos más oscuros de la historia, mostrando el profundo impacto de tales horrores en las personas involucradas y las cicatrices duraderas dejadas atrás.