Mucha gente romantiza la escritura. Y lo entiendo. Pero nunca quise ser escritor.
(So many people romanticize writing. And I get it. But I never once wanted to be a writer.)
Esta cita destaca el contraste entre el atractivo de una profesión y el deseo personal de ejercerla. Nos recuerda que la admiración o fascinación por una actividad no siempre se alinea con una pasión o aspiración genuina de ser parte de ella. A veces, las percepciones sociales pueden romantizar roles como escribir, oscureciendo la realidad de que requieren dedicación, lucha y, a veces, falta de deseo desde dentro. Reconocer lo que realmente queremos, en lugar de lo que admiramos desde lejos, es esencial para lograr una realización auténtica y evitar ideas erróneas sobre cualquier objetivo.