Se derraman más lágrimas por las oraciones contestadas que por las oraciones no contestadas.
(There are more tears shed over answered prayers than over unanswered prayers.)
Esta cita resalta las complejas reacciones emocionales que tenemos ante nuestras esperanzas espirituales y personales. A menudo, el dolor de los deseos no satisfechos puede verse eclipsado por la decepción inesperada que surge cuando una oración es respondida de una manera que no deseamos. Sugiere que la naturaleza humana puede verse más abrumada por nuestras propias expectativas y las consecuencias de los deseos cumplidos que por las incertidumbres o los fracasos. Esta reflexión nos anima a considerar la naturaleza de la gratitud, la aceptación y nuestra inversión emocional en resultados que escapan a nuestro control.