Deberíamos medir el éxito del bienestar por cuántas personas abandonan el bienestar, no por cuántas se agregan.
(We should measure welfare's success by how many people leave welfare, not by how many are added.)
Esta cita enfatiza la importancia de evaluar los programas de bienestar social en función de su eficacia para capacitar a las personas para que alcancen la independencia, en lugar de centrarse únicamente en la cantidad de personas que reciben asistencia. Sugiere que el verdadero éxito radica en reducir la dependencia, fomentar la autosuficiencia y permitir que las personas mejoren sus circunstancias económicas y sociales. Al analizar las políticas de bienestar, la métrica clave debería ser cuántas personas pueden salir de la asistencia porque han ganado estabilidad (ya sea a través del empleo, la educación o el apoyo comunitario) en lugar de simplemente contar cuántos están actualmente inscritos.
Esta perspectiva exige pasar de considerar el bienestar como un elemento permanente o red de seguridad a verlo como un puente hacia la autosuficiencia. Este enfoque alienta a los responsables de la formulación de políticas a evaluar los programas no sólo por su alcance sino también por su impacto a largo plazo. La noción subyacente subraya que la asistencia social, cuando se administra eficazmente, debería servir como un trampolín y no como un punto final. Se alinea con los principios de empoderamiento y logro personal.
Además, centrarse en las tasas de salida de los programas de bienestar promueve la idea de que los sistemas sociales deberían priorizar la creación de oportunidades para la independencia (como capacitación laboral, educación y servicios de apoyo) para que los beneficiarios puedan valerse por sí mismos. También plantea interrogantes sobre la calidad y la sostenibilidad de los programas de asistencia social, impulsando medidas que fomenten el crecimiento personal en lugar de una asistencia transitoria.
En un sentido más amplio, esta cita aboga por políticas que apuntan a la movilidad ascendente, reconociendo que el objetivo final no es simplemente brindar ayuda sino facilitar un camino para salir de la pobreza y la dependencia. Subraya la importancia de medir el éxito en términos de resultados positivos e impacto transformador, en lugar de cifras brutas de los beneficiarios de la ayuda.