Cuando le digo a la gente con la que trabajo que dejen de hacer novatadas en las escuelas secundarias, casi siempre me encuentro con expresiones de sorpresa. '¿Escuela secundaria? ¿En realidad? Pensé que eso era algo que sólo los chicos arrogantes de fraternidad hacen en la universidad. Pero es cierto: mientras trabajé para prevenir el acoso en las escuelas secundarias, trabajé para prevenir las novatadas.
(When I tell people I work to stop hazing in high schools I am almost always met with shocked expressions. 'High school? Really? I thought that was something that only arrogant frat guys do in college.' But it's true - as long as I have worked on preventing bullying in high schools, I have worked to prevent hazing.)
Esta cita resalta una idea errónea común sobre las novatadas, que a menudo se considera un fenómeno universitario limitado a las fraternidades. El autor cuestiona este estereotipo, enfatizando que las prácticas iniciáticas dañinas comienzan mucho antes, incluso en la escuela secundaria. Reconocer que el acoso y las novatadas son problemas persistentes desde una edad temprana subraya la urgencia de una intervención y concientización tempranas. También arroja luz sobre las actitudes sociales, donde tales comportamientos se consideran inesperadamente maduros o exclusivos de ciertos grupos, enmascarando su verdadera prevalencia e impacto. Abordar las novatadas en las escuelas secundarias puede allanar el camino para lograr entornos sociales más saludables e inclusivos en las universidades y más allá.
---Rosalind Wiseman---