Ustedes saben cuánto me inclino a explicar todas las disputas entre escuelas filosóficas como meras disputas verbales o, al menos, a derivarlas originariamente de disputas verbales.
(You know how much I am inclined to explain all disputes among philosophical schools as merely verbal disputes or at least to derive them originally from verbal disputes.)
Esta cita destaca cuántos desacuerdos filosóficos surgen de diferencias en terminología o lenguaje más que de cuestiones de fondo. Sugiere que comprender el lenguaje y las definiciones utilizadas en los debates a menudo puede aclarar, o incluso resolver, los desacuerdos. Reconocer la primacía de las palabras sobre los conceptos puede conducir a un enfoque más matizado de los conflictos filosóficos, enfatizando la importancia de la precisión lingüística y la comunicación cuidadosa. También nos recuerda que debemos considerar si nuestras disputas son genuinamente sobre ideas o simplemente sobre palabras que etiquetan esas ideas.