Una noche, un amable cuáquero que escuchó un ruido extraño en su casa se levantó y descubrió a un ladrón ocupado trabajando. Fue a buscar su arma y se quedó quieto en la puerta. "Amigo", dijo, "no te haría ningún daño por nada del mundo si no estuvieras donde estoy a punto de disparar".
(A gentle Quaker hearing a strange noise in his house one night got up and discovered a burglar busily at work. He went and got his gun came back and stood quietly in the doorway. 'Friend,' he said, 'I would do thee no harm for the world but thou standest where I am about to shoot.')
Esta cita captura de manera conmovedora la esencia de la no violencia combinada con la autodefensa. La respuesta del cuáquero ante un intruso que entra en su casa es un hermoso equilibrio entre paz y practicidad. En lugar de reaccionar con agresión inmediata, primero reconoce la situación con calma y humanidad, dirigiéndose al ladrón como un "amigo", reflejando los valores cuáqueros de bondad y respeto por todos los individuos. Sin embargo, también afirma sus límites con firmeza y claridad, dejando saber que si bien no desea ningún daño, se protegerá si es necesario. Esta historia ilustra elegantemente que la fuerza y la compasión no son mutuamente excluyentes; es posible mantener un compromiso firme con la paz y al mismo tiempo mantenerse firme en la protección de la propia vida y propiedad. La conducta del cuáquero envía un poderoso mensaje sobre la importancia de respuestas mesuradas en momentos de crisis y cómo la conciencia y el coraje pueden coexistir. Además, destaca un marco ético que se niega a deshumanizar al intruso y, en cambio, apela a la humanidad compartida incluso en conflictos. Esta cita me parece profundamente inspiradora porque desafía la dicotomía común entre violencia versus pasividad, mostrando un tercer camino de moderación reflexiva combinada con preparación. En el mundo actual, que a menudo oscila entre los extremos, esta postura nos invita a considerar nuevas formas de abordar los conflictos que honren la compasión sin sacrificar la seguridad. La historia sigue siendo un recordatorio atemporal de que las intenciones pacíficas pueden dictar nuestras acciones incluso en las circunstancias más amenazadoras, ofreciendo un enfoque matizado de la justicia y la integridad moral.
---James Hines---