Todo esto rápidamente subordinaría las consideraciones militares en Medio Oriente a las políticas y trasladaría el proceso de toma de decisiones de los oficiales militares en el terreno a los diplomáticos y políticos acurrucados en los camarotes. Si la principal característica distintiva de los primeros había sido su ineptitud, al menos su intención había sido clara; con el ascenso de los estadistas y con diferentes bloques de poder compitiendo por obtener ventajas, todo estaba a punto de quedar envuelto en traición y maniobras bizantinas.
(All of this would quickly make military considerations in the Middle East subordinate to political ones, and move the decision-making process away from military officers in the field to diplomats and politicians huddled in staterooms. If the chief distinguishing characteristic of the former had been their ineptitude, at least their intent had been clear; with the rise of the statesmen, and with different power blocs jockeying for advantage, all was about to become shrouded in treachery and byzantine maneuver.)
La dinámica militar en Oriente Medio estaba cambiando las prioridades, haciendo que las consideraciones políticas fueran más importantes que las militares. Como resultado, el poder de toma de decisiones pasó de los líderes militares en el terreno a los diplomáticos y políticos que operaban desde la comodidad de sus oficinas. Si bien los oficiales militares pueden haber sido vistos como ineptos, sus objetivos eran claros, a diferencia de las estrategias complejas y a menudo engañosas que surgieron con los líderes políticos a cargo.
Este cambio condujo a un panorama en el que varios grupos de poder buscaron obtener ventajas mediante intrincados complots y maniobras políticas. La claridad de las intenciones militares dio paso a un ambiente turbio lleno de traición, lo que complicó la ya turbulenta situación en la región. La transformación significó un momento crítico en la forma en que se gestionaban y manipulaban los conflictos, remodelando así el futuro de Medio Oriente.