En cuanto a la testosterona, ha recibido una mala reputación. Sí, tiene mucho que ver con la agresión, pero no causa agresión tanto como te sensibiliza a los desencadenantes ambientales de la agresión.
(As for testosterone, it's gotten a bum rap. Yes, it has tons to do with aggression but it doesn't cause aggression as much as sensitizes you to the environmental triggers of aggression.)
Esta perspicaz perspectiva cambia la narrativa común en torno a la testosterona, enfatizando que puede no causar directamente un comportamiento agresivo, sino que aumenta la sensibilidad a los estímulos externos. Comprender este matiz subraya la importancia de los factores ambientales y psicológicos en el comportamiento. Nos desafía a mirar más allá de las nociones simplistas y considerar cómo los elementos biológicos interactúan de manera compleja con el entorno, influyendo en las respuestas humanas de manera sutil pero profunda.