Christopher Hitchens, el difunto ensayista y borracho, era un hombre que cultivó intencionalmente muchos amigos de cierto tipo (ricos, engreídos, generalmente tontos y, por lo tanto, fáciles de impresionar para un polemista bien hablado de Oxbridge) y electrizó a la sociedad de Washington D.C. principalmente porque no era un aburrido completamente carente de encanto.
(Christopher Hitchens, the late essayist and sot, was a man who purposefully cultivated a lot of friends of a certain type - rich, self-important, generally dim-witted and hence easy for a well-spoken Oxbridge debater to impress - and he electrified Washington D.C. society mainly by not being a completely charmless bore.)
Esta cita ofrece un retrato agudo y un tanto sardónico de Christopher Hitchens, enfatizando sus deliberadas estrategias sociales y su capacidad para destacarse en círculos a menudo caracterizados por la superficialidad. Destaca cómo su ingenio y su falta de aburrimiento lo convirtieron en una figura convincente, incluso en medio de un mar de pompa y pretensión. Tales observaciones nos recuerdan la importancia de la autenticidad y el intelecto agudo al navegar por paisajes sociales que a menudo pueden priorizar las apariencias sobre la sustancia.