De lo que quieren los modernos debemos aprender en qué debería llegar a ser la poesía; de lo que hacían los antiguos, lo que debe ser la poesía.
(From what the moderns want, we must learn what poetry should become; from what the ancients did, what poetry must be.)
Esta cita enfatiza la importancia de equilibrar la innovación con la tradición en el ámbito de la poesía y, por extensión, en todas las formas de arte. Sugiere que comprender los deseos e ideas contemporáneos puede servir como guía para dar forma al futuro de la poesía, ayudándola a evolucionar en respuesta a la sociedad actual y sus valores cambiantes. Del mismo modo, al estudiar las obras y los métodos de los antiguos (aquellos que sentaron los principios fundamentales), los poetas y artistas obtienen información sobre los elementos perdurables que definen la verdadera esencia de su oficio. La frase fomenta una relación armoniosa entre lo antiguo y lo nuevo, abogando por un diálogo entre tradición e innovación.
En un sentido más amplio, esta idea es relevante más allá de la poesía; subraya un enfoque universal para el progreso en diversas disciplinas: aprender del pasado para informar el presente, mientras se adapta a las necesidades y gustos modernos. Esta perspectiva fomenta el crecimiento y la relevancia continuos, asegurando que el arte siga siendo significativo y reflexivo de su tiempo sin perder su identidad central. En particular, destaca la importancia de la adaptación y el respeto por la tradición como fuentes de inspiración en igualdad de condiciones.
Este equilibrio exige humildad y apertura de mente, reconociendo que tanto la sabiduría de los antiguos como las aspiraciones de los modernos son cruciales para el desarrollo de expresiones artísticas auténticas y vibrantes. En última instancia, apunta a un proceso de diálogo constante entre tradición y progreso, cada uno informando y enriqueciendo al otro, dando forma así a una evolución dinámica y significativa de la poesía que une el tiempo y el gusto.