Creo que los católicos involucrados en política llevan dentro de sí los valores de su religión, pero tienen la conciencia madura y la experiencia para implementarlos. La Iglesia nunca irá más allá de su tarea de expresar y difundir sus valores, al menos mientras yo esté aquí.
(I believe that Catholics involved in politics carry the values of their religion within them, but have the mature awareness and expertise to implement them. The Church will never go beyond its task of expressing and disseminating its values, at least as long as I'm here.)
Esta cita ejemplifica el papel matizado que desempeñan la fe y la religión en el ámbito de la política. Destaca la distinción entre la misión principal de la Iglesia (que abarca las enseñanzas espirituales y morales) y la responsabilidad individual de los fieles católicos de integrar estos principios en la vida cívica. El énfasis en la madurez y la experiencia sugiere un reconocimiento de que las soluciones a los problemas sociales requieren algo más que fervor moral; Exigen sabiduría, comprensión y prudencia. La declaración asegura a los creyentes que el papel de la Iglesia no es dictar políticas específicas sino defender y compartir valores humanos fundamentales arraigados en la fe. Este enfoque fomenta una separación respetuosa entre la influencia religiosa y la autoridad política, permitiendo a las personas religiosas contribuir significativamente sin comprometer los límites de la Iglesia. Además, el sentimiento subraya un sentido de humildad dentro del liderazgo religioso acerca de su papel en el gobierno secular, promoviendo una interacción equilibrada que respete tanto las enseñanzas espirituales como los procesos democráticos. Alienta a los creyentes a ver su fe como un principio rector en lugar de un libro de reglas directo para las decisiones políticas, inspirando una participación activa, informada y responsable en la sociedad. Esta perspectiva fomenta el respeto mutuo entre los diferentes sectores de la sociedad, posicionando a la religión como una brújula moral en lugar de una autoridad gobernante. En general, esta cita aboga por una coexistencia armoniosa entre la fe y la razón en la búsqueda del bien común, enfatizando que la participación religiosa en la política es necesaria y elegantemente contenida dentro de los límites de su misión espiritual.