Yo solo arbitro. Eso es lo que he hecho. Eso es todo lo que puedo hacer. Soy uno de los afortunados en la tierra de Dios. Encontré lo que Dios quería que yo hiciera. La gente me pregunta si me gusta más trabajar en el plato. Sólo quiero estar entre las líneas blancas. Ahí es donde pertenezco y no lo haría de otra manera.
(I just umpire. That's what I've done. That's all I can do. I'm one of the fortunate ones on God's earth. I found what God meant for me to do. People ask if I like working home plate best. I just want to be between the white lines. That's where I belong, and I wouldn't have it any other way.)
Esta cita refleja un profundo sentido de propósito y realización derivado de dedicarse por completo a una pasión o un oficio. El orador enfatiza que su papel como árbitro no es solo un trabajo, sino una vocación que se alinea con su verdadera identidad. La repetida afirmación de que hacen sólo lo que deben hacer sugiere una profunda comprensión del lugar que uno ocupa en la vida y un compromiso con sus responsabilidades. Se expresa un sentimiento de gratitud por descubrir y aceptar su propósito, lo que eleva su trabajo diario a un significado espiritual y personal superior. La metáfora de estar "entre las líneas blancas" simboliza no sólo la posición física en el campo sino también el sentido general de pertenencia y claridad en las actividades de la vida. Habla de la importancia de la alineación entre las pasiones y las acciones diarias, y de la alegría que puede surgir al reconocer el papel único de uno en el tapiz más amplio de la vida. La cita fomenta una perspectiva de satisfacción y orgullo por el propio oficio, reforzando que la auténtica alegría proviene de saber que uno está cumpliendo su destino, por específico o modesto que sea. Estas ideas resuenan universalmente y nos recuerdan que la felicidad a menudo surge de hacer lo que realmente creemos que debemos hacer y que, al hacerlo, encontramos el lugar que nos corresponde en el mundo.