Nunca escribo pensando en un actor, nunca.
(I never write with an actor in mind - never.)
Esta perspectiva destaca un enfoque en la autenticidad y la creatividad sin limitaciones impuestas por artistas específicos. Al no adaptar la escritura a un actor en particular, el creador mantiene la flexibilidad y mantiene el trabajo abierto a la reinterpretación, permitiendo que diferentes actores aporten sus cualidades únicas al papel. Sugiere un compromiso para crear personajes e historias que se basen en sus propios méritos en lugar de estar moldeados por factores externos como el reparto. Este enfoque fomenta un proceso de desarrollo más orgánico, priorizando la integridad del guión y la historia sobre nociones preconcebidas sobre quién interpretará a los personajes.