Es fácil decir que puedes adoptar a toda la raza humana como tus hijos, pero no es lo mismo que vivir en un hogar con un niño y moldear todo lo que haces para ayudarlo a aprender a ser feliz, completo y bueno. No vivas tu vida sin jamás tener a un niño en tus brazos, en tu regazo, en tu casa, sin sentir los brazos de un niño a tu alrededor y sin escuchar su voz en tu oído y ver su sonrisa, que te ha sido dada porque la pusiste en tu corazón.
(It is easy to say that you can adopt the whole human race as your children, but it is not the same as living in a home with a child and shaping all you do to help him learn to be happy and whole and good. Don't live your life without ever holding a child in your arms, on your lap, in your home, and feeling a child's arms around you and hearing his voice in your ear and seeing his smile, given to you because you put it into your heart.)
La cita enfatiza la diferencia entre la compasión abstracta por la humanidad y la experiencia tangible de criar a un niño. Destaca que si bien uno puede expresar el deseo de cuidar de todas las personas, la verdadera satisfacción proviene de las interacciones íntimas y diarias involucradas en la crianza de un niño. El acto de ser padre requiere un compromiso profundo para moldear la vida de un niño, que no puede compararse con sentimientos distantes.
Además, la cita subraya las profundas recompensas emocionales que se derivan de esta conexión. Cargar a un niño, sentir su amor y ser testigo de su alegría crea un vínculo que enriquece la vida. Sugiere que tales experiencias son fundamentales para comprender el amor y la felicidad, e insta a las personas a no perder la oportunidad de participar en esta relación transformadora.