La magia es un estado de ánimo. A menudo se lo retrata como muy negro y gótico, y eso se debe a que ciertos practicantes lo aprovecharon para generar una sensación de poder y prestigio. Eso es un flaco favor. La magia es muy colorida. De esto estoy seguro.
(Magic is a state of mind. It is often portrayed as very black and gothic, and that is because certain practitioners played that up for a sense of power and prestige. That is a disservice. Magic is very colorful. Of this, I am sure.)
Esta cita de Alan Moore desafía las percepciones tradicionales de la magia y nos anima a verla bajo una luz más vibrante y matizada. A menudo, la sociedad ha asociado la magia con imágenes góticas y oscuras, tal vez porque esa estética evoca misterio y poder. Sin embargo, Moore sugiere que esta descripción es engañosa y limita nuestra comprensión de lo que realmente es la magia. Al describir la magia como un "estado mental", enfatiza sus aspectos intangibles, psicológicos y emocionales en lugar de sólo sus símbolos o rituales superficiales. El aspecto colorido subraya que la magia abarca la esperanza, la imaginación y el potencial transformador dentro de nuestras mentes. Esta perspectiva nos invita a considerar la magia no como algo externo o confinado al folclore, sino como una experiencia interna, una forma de ver el mundo que puede inspirar creatividad, asombro y cambios positivos. Las palabras de Moore nos recuerdan que la verdadera magia es accesible a todos, trascendiendo los estereotipos superficiales que a menudo la rodean. En un sentido más amplio, esta perspectiva nos anima a abrazar nuestro propio poder interior, a reconocer la magia inherente a los momentos cotidianos y a apreciar la riqueza que una comprensión más colorida e inclusiva de la magia puede aportar a nuestras vidas.